HALLADO, EN UN TRASTERO DEL EDIFICIO LA SIRENA DE CASTRO, UN CADÁVER MOMIFICADO

13 FEBRERO 2018 /

En una de sus vueltas rutinarias por los sótanos, el conserje del edificio La Sirena de Castro Urdiales, localizó ayer, de manera fortuita y en uno de los trasteros de este bloque del barrio de Cotolino, el cadáver de una persona. Así lo publica hoy El Diario Montañés, en una noticia en la que el conserje, Santiago Cabezas relata que, por su aspecto, debía de llevar mucho tiempo muerta. Según los agentes, estaba momificada; “totalmente gris”, describió el trabajador.

Cabezas pasó delante del trastero en el que se encontraba el cuerpo y se sorprendió al ver la puerta entreabierta. “No es la primera vez que entra gente ajena a la urbanización al sótano con la intención de robar. Fuerzan la puerta y se llevan lo que encuentran, y no me extrañó mucho. Por eso entré a ver qué habían hecho”, detalla el conserje. Pero en lugar de cajones por los suelos o armarios abiertos descubrió un cuerpo, que estaba tumbado sobre una cama. Aparentemente, no mostraba signos de violencia, sino que, por su posición, “parecía como si se hubiera quedado dormida porque estaba tapada casi hasta arriba”, describe Cabezas.

“No creo que sea una muerte violenta, porque la puerta estaba cerrada por dentro», comenta. En su opinión, es más factible que alguien llegara con la intención de robar al trastero y, antes de huir por el susto, se encontrara con el cuerpo momificado rodeado de cajas. Los pocos segundos que el conserje estuvo dentro de esa estancia fue tiempo suficiente para comprobar que, por las dimensiones del cuerpo y “aunque la cara era más parecida a la de un niño”, se trataba de una persona adulta. Eso sí, no fue capaz de concluir si se trataba de un hombre o una mujer.

El trabajador, que fue el que dio aviso a la Guardia Civil, confirma que el trastero estaba vinculado a un apartamento del bloque que fue vendido hace dos décadas. Los nuevos propietarios, un matrimonio de Madrid, adquirieron el piso, pero no el almacén del sótano, que seguía perteneciendo a la antigua dueña. Aunque oficialmente no hay ningún dato sobre el cadáver, los vecinos ya tienen su propia hipótesis, pues esta señora hacía más de diez años que no pagaba las cuotas de la comunidad. Además, desde entonces había sido imposible contactar con ella. También lo intentaron los agentes de la Guardia Civil y de la Policía Local que se desplazaron ayer hasta el lugar de los hechos, pero fue imposible.

Hasta la avenida Ataúlfo Argenta de Castro Urdiales se acercó personal judicial para instruir diligencias antes de dar la autorización a la empresa funeraria para trasladar el cuerpo, que será sometido a pruebas forenses.

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