EL RESPONSABLE DEL MUSEO MARÍTIMO DEL CANTÁBRICO ASEGURA QUE LAS FOCAS “AGUANTAN BIEN LOS RESCATES Y TRASLADOS Y NO SUFREN COMO UN DELFÍN”

8 ENERO 2018 /

Tras la aparición ayer, en la zona del Solarium, de una cría de foca que fue trasladada al Centro de Recuperación de la Fauna del Parque de la Naturaleza de Cabárceno para su examen y posterior liberación, hemos querido conocer más detalles sobre el procedimiento que se sigue en este tipo de casos. Para ello hemos hablado en Castro Punto Radio con el biólogo Marino y responsable del Museo Marítimo del Cantábrico en Santander, Gerardo García Castrillo.

Como ha explicado, el modus operandi debe ser distinto en función de la situación en la que se encuentre el animal que llega a la costa. De esta forma, “pueden venir perfectamente sanos y sólo cansados o con fatiga, que es mayor si son individuos jóvenes y si hay temporal”. Si se trata de una fatiga y la foca está sana, “lo mejor es dejarla en la costa y que duerma lo que necesite para recuperar. Después suelen irse cuando lo consideran, pudiendo permanecer en tierra incluso dos meses”.

El ejemplar que llegó ayer a Castro presentaba, en principio, buen aspecto pero “siempre tiene que haber un grado de prevención”. De esta forma, aunque parezca sano en apariencia, “si el especialista no lo ve claro a simple vista, siempre es mejor cogerlo y observarlo con más calma para evitar que aparezca muerto dos días después”.

Por otro lado, si el ejemplar aparece con algún tipo de herida, el protocolo indica que “hay que curarlo para devolverlo a su medio natural a la mayor brevedad para interferir en él lo menos posible”.

Si viene con alguna enfermedad, “y hay muchos casos de neumonía”, como ha señalado García Castrillo, interviene un veterinario “para determinar su grado de salud y el momento en el que se le debe dar de alta para integrarlo en su medio natural. Lo mejor es meter el animal en un barco y soltarlo lo más lejos de la costa para que el animal tire para donde quiera”.

Este experto ha dejado claro que, “así como el delfín sufre mucho en procesos de rescate y traslado, las focas son prácticamente como perros y aguantan bastante bien el cogerlos”.

Para terminar, ha explicado los motivos por los que esta cría de foca ha podido llegar a las costas castreñas. Según ha señalado, “la presencia en nuestras costas de estos animales, sobre todo jóvenes, es bastante habitual y tenemos registros todos los inviernos. Influyen los temporales que pueda haber y la frecuencia de vientos del norte. Estos animales suelen nacer en septiembre en las colonias inglesas y, después del periodo de destete que dura unos dos meses, hacen unas migraciones y pueden llegar a las costas francesas o de Bretaña. Si hay temporales fuertes y viento del norte, pueden aparecer en las costas del Cantábrico, llegando incluso hasta Asturias”.

Se trata de ejemplares que “no son gregarios durante mucho tiempo y sólo se juntan en grupos en momentos de reproducción y siendo adultos”. Además, “en época juvenil, el radio de migración es mucho mayor que cuando son adultos, que son más tranquilos y se mueven menos”.

Además del de ayer, son varios los rescates de focas que se han registrado en el municipio. Como ejemplo, en la imagen, una cría aparecida en enero de 2016 en la playa de Oriñón.

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