EL AYUNTAMIENTO ORGANIZARÁ VISITAS GUIADAS A LOS JARDINES DEL CASTILLO DE OCHARAN POR LAS TARDES

29 SEPTIEMBRE 2017 /

El Ayuntamiento de Castro Urdiales está barajando la posibilidad de ampliar el horario de visitas al recinto del Castillo de Ocharan, y organizar alguna por la tarde. Así lo ha desvelado en Castro Punto Radio el ingeniero agrónomo encargado de guiar las visitas organizadas por el consistorio, Pablo Arroyuelos.

La intención es abrir el conocimiento de ese espacio a las personas que no pueden acudir por las mañanas, básicamente por impedimentos laborales: “igual este mes tenemos alguna visita por la tarde, aunque en pleno invierno, con el cambio de hora nos dificultará un poco. Lo que queremos es que cualquier persona de Castro pueda visitarlo”.

Las plazas ofertadas al público en general desde hace unos meses desde el Ayuntamiento, “se agotan enseguida, salen en tramos de 50, y duran poco”, decía Arroyuelos. Las visitas, de dos horas de duración, son muy complementarias, mezclando la historia con la explicación de los jardines. La primera impresión de los ciudadanos que acceden al recinto de Ocharan “es como que entran en otra época, hay mucha gente de Castro que no ha estado ahí nunca”, apuntaba Pablo Arroyuelos.

En cuanto a los árboles, los más importantes tienen 100 o más años de edad, con mucha variedad de especies. Hay un árbol especialmente muy curioso, según Arroyuelos, “un Ginkgo biloba, cuyas hojas se usan mucho para hacer medicamentos, especialmente contra el Alzheimer”.

El Palacio, de claro carácter modernista, se construyó hacia 1900 y unos 15 años más tarde se edificó el Castillo. Además, hay otros edificios colindantes, como un observatorio astronómico, que ya no está operativo, y numerosos estanques de estilo romántico, “ya que a Don Luis de Ocharan le gustaba mucho la jardinería”, apuntaba el ingeniero agrónomo.

De los 33.000 metros cuadrados de la superficie del recinto, 22.000 son propiedad particular, y 11.000 del Ayuntamiento, que los cuida con personal municipal a través de un mantenimiento sencillo, un desbroce sin podar los árboles. “Había varios cipreses en mal estado, con riesgo de caída sobre el muro y la calle, y hubo que cortarlos, pero es de las pocas actuaciones que se han realizado”, comentaba Arroyuelos, que añadía que la parcela “tiene además numerosas aves, entre ellas varios búhos, uno de los cuales murió el año pasado”.

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