Recordemos que los médicos de toda España estaban llamados a una huelga convocada por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), en respuesta al Estatuto Marco que pretende imponer el Ministerio de Mónica García. La huelga ha comenzado este lunes 16, se prolongará hasta el 20 de febrero, y se repetirá del 16 al 20 de marzo, del 27 al 30 de abril, del 18 al 22 de mayo y del 15 al 19 de junio.
Óscar Pascual, Secretario General del Sindicato Médico de Cantabria, ha informado en Castro Punto Radio de que en Castro Urdiales 9 de los 12 médicos de la Barrera están secundando la huelga; en Cotolino estarían trabajando 7 de los 11 médicos del centro, aunque 2 de ellos lo harían por razón de servicios mínimos. En cuanto a los pediatras, en La Barrera solo estaría uno de los tres, y en Cotolino también estaría trabajando un solo profesional, ambos por razón de servicios mínimos.
Óscar Pascual ha explicado que “las cifras que normalmente da la Administración sobre nuestras huelgas están muy mediatizadas, en el sentido de que en nuestro colectivo hay muchos médicos que no pueden secundar la huelga aunque quieran, debido a la libranza de guardia o por permisos: la Administración dice el porcentaje de médicos que están apoyando la huelga, pero a nosotros nos vale cuántos la apoyan de los que realmente pueden apoyarla. En Valdecilla, por ejemplo, hay un 20% de médicos salientes de guardia, por lo tanto están descansando y no deben contabilizar para la huelga”.
Sobre la situación de las negociaciones con el Ministerio de Sanidad, Pascual asegura que “no ha habido ningún acercamiento. Todo lo contrario: las declaraciones de la ministra son retadoras. El colectivo está pasando de un sentimiento de cabreo a uno de frustración”. En este punto, y como consecuencia de lo anterior, añadía que “año tras año se nos están yendo profesionales a países de nuestro entorno. La situación es realmente preocupante”.
El Secretario General ha denunciado que “el otro día el ministerio sacó varias noticias con un reportaje de metodología bastante dudosa, en el que decía que la sustitución de un médico por una enfermera no aumentaba la mortalidad, y resulta que hablaba de dos o tres situaciones protocolizadas con poca capacidad de decisión”. Y añadía que “estas cosas no se hacen por azar”.
Óscar Pascual advertía de que “vamos hacia una medicina pública vacía de médicos y el que quiera una atención adecuada se la tendrá que pagar. La sanidad, tal y como la conocemos, está herida de muerte de cara a 5 o 10 años”.


