El Ayuntamiento de Castro Urdiales ha adjudicado a la empresa cántabra Construcciones y Excavaciones Aníbal S.L. las obras de reforma y «adaptación al cambio climático» de La Atalaya, en la zona alta de la calle Siglo XX, al ser la oferta más ventajosa, desde el punto de vista económico, de las presentadas al proceso de licitación.
El proyecto, enmarcado en el Plan de Sostenibilidad Turística financiado por los fondos europeos ‘Next Generation’, que supuso una subvención al municipio de 3.5 millones de euros, salió a concurso por 488.175,35 euros, y han sido adjudicadas por 422.411. El plazo de ejecución de seis meses.
Según la memoria, la actuación consiste en la transformación integral de la calle, «orientada a recuperar los valores propios que caracterizan al área y a posibilitar su regeneración como un espacio de referencia dentro del Conjunto Histórico».
Se plantea un diseño que diferencia claramente los usos, mediante la utilización de dos tipos de pavimentación. Por un lado, se habilitará una banda de rodadura con el ancho mínimo necesario para garantizar la circulación de los vehículos autorizados, exclusivamente residentes y servicios de emergencia, asegurando la compatibilidad entre accesibilidad y seguridad.
Por otro lado, el resto del ámbito se destinará de forma íntegra al uso peatonal, creando un entorno plenamente accesible y adaptado a las necesidades de los usuarios.
El espacio peatonal incluirá zonas ajardinadas y áreas de estancia dotadas de mobiliario urbano, como bancos y jardineras, «que permitirán al ciudadano disfrutar del entorno, descansar, socializar o simplemente pasear. Estas intervenciones no solo aportan valor estético y funcional, sino que promueven la cohesión social, el uso activo del espacio público y una mejora directa en la calidad de vida del vecindario».
La intervención propuesta «contribuye a reforzar la seguridad vial mediante la reducción de la presencia de vehículos y la eliminación de los conflictos entre los distintos modos de transporte. Al mismo tiempo, genera un entorno más amable, cómodo y saludable, en el que se prioriza al peatón y se fomenta una movilidad verdaderamente sostenible. Esta transformación permite disminuir, tanto la contaminación acústica como la atmosférica, a la vez que libera espacio para acoger nuevos usos comunitarios, culturales y recreativos».
Además del uso vecinal, «este nuevo espacio público tendrá también un importante papel dentro del ámbito turístico del municipio por su ubicación estratégica, junto a la línea de costa y muy próxima a algunos de los activos turísticos más representativos de Castro Urdiales, incorporando nuevos puntos de interés que invitan al visitante a explorar más allá de los circuitos habituales».
Al tratarse de un ámbito incluido dentro del Conjunto Histórico castreño, las excavaciones se realizarán bajo control arqueológico, conforme a lo establecido por la normativa de protección del patrimonio cultural.
Para evitar la entrada indebida de vehículos en las zonas peatonales, se prevé la colocación de jardineras que delimiten claramente el espacio destinado al tránsito rodado del resto del ámbito peatonal.
La alcaldesa, Susana Herrán, explicaba en rueda de prensa el pasado mes de noviembre que «el pavimento actual será sustituido con piedra natura caliza, el mismo material y formato que la obra del corredor del Once de Mayo. Serán pavimentos antideslizantes y completamente accesibles para personas con movilidad reducida y se favorecerá el tránsito peatonal».
La alcaldesa aclaraba que «no va a ser una zona peatonal, se podrá acceder en vehículo para el aparcamiento, respetando las plazas actuales, pero en un entrono muchísimo mas amable y cuidado».
Otro de los objetivos de la obra, explicaba Herrán, «es mejorar la red de drenaje pluvial de toda la zona, que mejorará la recogida de aguas de lluvia y garantizará su adaptación a los retos climáticos, lo que mejorará las condiciones cuando haya temporales marítimos».
Se va a ejecutar una nueva red de drenaje con colectores en el eje de la calzada y nuevos elementos de captación y canalización. Se contempla la red de saneamiento con nuevas acometidas y el acondicionamiento de los pozos sumideros, «lo que va a permitir mejorar la vida de los vecinos, eliminar los encharcamientos, la recogida de aguas y proteger el pavimento», recalcaba la alcaldesa.



