José Miguel Romaña comenzará hoy los ensayos de cara a su preparación para encarnar el papel de Cristo en la Pasión Viviente de 2026: “Siempre he querido salir de Jesús. ¿Qué niño de Castro no ha recitado diálogos o ha jugado a hacer las caídas con los amigos? Eso ilusiona. No esperaba tener esta oportunidad con 39 años, pero en 2022 me hicieron firmarlo en una servilleta”, ha contado en Castro Punto Radio.
Josemi ha repasado su trayectoria en la Pasión desde que se unió a la asociación en 1997, con tan solo 10 años: “He salido de pastorcillo, leproso, portador del vino, arquero, herodiano y romano. Estuve muchos años desvinculado por motivos deportivos y laborales; pero siempre me ha gustado mostrarla a conocidos que venían a Castro”.
Sobre su preparación física, y en referencia a lo que Chechu Arozamena dijo en este medio sobre el exceso de masa muscular de Josemi, de 1.88 metros de estatura, ha explicado que “sigo entrenando, yendo a andar, hasta Mioño o por las campas. Peso unos 90 kilos y quisiera bajar hasta 84. Mi constitución es grande y las pesas ni las toco”.
A propósito de los nervios debido a la responsabilidad que implica su papel, Romaña afirma que no tiene miedo. “Durante la flagelación te pegan, pero hay gente controlando, y hay dos ladrones que van contigo a la cruz. No soy un veinteañero, y aunque a veces vaya a tener nervios, voy tranquilo”. Tras lo cual ha añadido que está “estable, he practicado remo y deportes de contacto y durante la competición te olvidas de la gente”.
Josemi ha confirmado que su madre, Conchi Angulo, representará el papel de la Virgen María: “Un Cristo anterior me ha dicho que de la emoción de ver a su madre al bajar de la cruz, lloraba; pero si Cristo está muerto debo controlar esas emociones”.
Finalmente, Josemi ha dicho que de cara a la Pasión del año que viene “no busco papeles, solo ayudar. No tengo ambición, tan solo disposición de ayudar a la asociación. Me gusta el trabajo en equipo”.
Se puede escuchar la entrevista completa en el siguiente enlace:



