UNA CASTREÑA DE 82 AÑOS QUE VIVE EN LA RESIDENCIA MUNICIPAL, A PUNTO DE PERDER LA PENSIÓN QUE RECIBE DE FRANCIA POR PROBLEMAS BUROCRÁTICOS EN ESPAÑA

HAN SIDO LAS AUTORIDADES FRANCESAS QUIENES LO HAN SOLUCIONADO EN 48 HORAS

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Encarni Cantero nos contaba hoy el caso de su madre, una señora de 82 años que vive en la Residencia Municipal de la Tercera Edad desde hace tres años, enferma de Alzheimer, y cobrando una pensión del estado francés a la que tiene derecho por haber trabajado en Francia durante varios años.

Cada año, en el mes de marzo, la familia debe aportar un certificado de Fe de Vida, es decir, demostrar que esta señora sigue viva para continuar percibiendo dicha pensión. En circunstancias normales el procedimiento es sencillo; “llevo a mi madre al Registro Civil porque es un trámite presencial, rellenan un formulario que nos remiten las autoridades francesas y nosotros se lo enviamos”.

En esta ocasión, con motivo del Estado de Alarma, cuando el estado francés envió la solicitud de Fe de Vida a mediados de marzo, “en el Registro Civil me cogieron el teléfono tras varias llamadas y les expliqué el caso. Me dijeron que no estaban autorizados los actos presenciales. Les dije que mi madre no puede salir y que la dirección de la Residencia daría constancia de que ella sigue viva, con lo que ellos sólo debían rellenar el formulario”.

Días más tarde, el 30 de marzo, no había recibido ninguna respuesta, a pesar de haber enviado al Registro toda la documentación requerida. Se dirigió a la Consejería de Justicia del Gobierno de Cantabria, que a su vez la remitió al juzgado de guardia de Santander. Éste le comunicó que solamente podían atender certificados de nacimiento o defunción. “No podemos hacer nada señora, me dijeron”.

Desesperada, Encarni recurrió vía mail al organismo francés que tramita las pensiones el viernes 3 de abril. Al día siguiente por la mañana,  recibió una comunicación asegurándole que lo iban a tramitar con el departamento correspondiente. Y esta misma mañana le han comunicado que le amplían dos meses el plazo y que no se preocupe por nada.

“No sé para qué me sirvió enviar toda la documentación que me pidió el Registro si no he recibido ninguna respuesta”, comentaba. El caso es que su madre ha podido perder esa pensión para siempre y con ella, por ejemplo, paga su estancia en la Residencia Municipal.

“Sé que hay muchos españoles, que emigraron a Francia, que están en la misma situación. Quiero que sepan que esa es la vía”. Hay una página web en la que se puede crear un espacio personal para registrarse y hacer el trámite”.