EL CASTILLO FARO ACOGERÁ, DESDE EL 6 DE NOVIEMBRE, UNA EXPOSICIÓN SOBRE LA VIDA Y OBRA DE LEONARDO RUCABADO

2 NOVIEMBRE 2018 /

El próximo 6 de noviembre se abre al público, en el Castillo Faro, una exposición enmarcada en los actos de conmemoración del centenario del fallecimiento del arquitecto castreño Leonardo Rucabado. Estará abierta al público hasta el 2 de diciembre.

Estos días se está procediendo al montaje de la muestra bajo la supervisión de su comisario, el catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Cantabria, Miguel Ángel Aramburu Zabala.

Como ha detallado, en declaraciones a Castro Punto Radio, el grueso de la exposición recoge “los diseños que hizo y que, por suerte, se salvaron en los años 80 de irse a Madrid. Gracias a una iniciativa parlamentaria se quedaron en la región y los adquirió el Gobierno. Están en el Colegio Oficial de Arquitectos de la región”.

Además, para el montaje de esta muestra, “hemos acudido a los archivos municipales de Castro y Santander y hemos tenido la oportunidad de acceder a la casa que tenía en La Correría de Castro”. Gracias a ello, “vamos a llevar al Castillo Faro algunas piezas inéditas, que están en poder de la familia, y que nunca se han expuesto. Hay libros, recetas médicas, notas de cuando sus hijos estudiaban alemán…”.

En la exposición se contará también con dos grandes acuarelas del Ayuntamiento de Santander “de dos proyectos importantes que hizo: la biblioteca y museo Menéndez Pelayo de la capital cántabra y un proyecto de palacio para un noble de la montaña”.

Habrá también paneles explicativos, un díptico, un catálogo y visitas guiadas a cargo del Doctor en Historia, Víctor Aguirre.

Como ha señalado Aramburu, “llevamos unos tres años trabajando, con distintas actuaciones, para colocar a Rucabado donde debía estar, que es un sitio importantísimo de la arquitectura española”. Y es que, “tuvo mucho éxito pero después, por diversas circunstancias, paso, no sólo al olvido, sino incluso a la denigración y tergiversación de su obra”.

Rucabado “estaba al tanto de lo mejor y más nuevo que se hacía en Europa y apostó por un tipo de arquitectura que tuvo mucho éxito cuando la presentó. No obstante, inmediatamente triunfó la arquitectura moderna, la que conocemos del hormigón, escuadra y cartabón, que era todo lo contrario a lo que proponía él. Los arquitectos que hacían moderna no le perdonaron ni una y fueron a por él hasta tiempos muy recientes. Se ha inventado mucho sobre Rucabado”, ha lamentado Aramburu.

Ahora que la arquitectura moderna ha entrado en crisis, “nos abre la posibilidad de volver a releer la obra de Rucabado y nos damos cuenta de que, si se hubiera atendido mucho de que él decía, no se hubieran cometidos los grandes errores que se han cometido y que, muchas veces, han destrozado nuestras ciudades y entornos”.

Una de las cosas que el arquitecto castreño decía, como ha comentado Aramburu, es que “cuando proyectemos arquitectura hay que mirar al entorno, a las poblaciones, a la gente, a la historia y contextualizarlos”. Si Rucabado tuvieran la posibilidad de ver el Castro de hoy en día, “hubiera dicho de forma clara lo que no le gusta pero siempre con buen carácter, porque se llevaba bien con todo el mundo, era simpático, entusiasta hasta más no poder y muy trabajador”.

Decía “que quería ser moderno pero que eso no significaba renegar del pasado y la tradición. Criticaba mucho el deseo de originalidad por la originalidad y apostaba por hacer las cosas con sentido y contexto”.

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