VISTO PARA SENTENCIA EL JUICIO CONTRA EL ACUSADO DE APUÑALAR A UNA PERSONA EN CASTRO URDIALES EN MAYO DE 2016

24 OCTUBRE 2017 /

El acusado de apuñalar a un hombre el 10 de mayo de 2016 en Castro Urdiales ha pedido perdón por unos hechos que reconoce en parte, pero que no recuerda, y que achaca a que se le “fue la pinza” por el alcohol, las drogas y los medicamentos para un trastorno psicológico que había tomado ese día. Así lo ha manifestado hoy, en el juicio celebrado contra él en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Cantabria.

El procesado, que se enfrenta a una pena de 15 años de cárcel solicitada por la fiscal, se ha mostrado arrepentido por lo ocurrido y ha pedido perdón. “Estoy muy arrepentido del daño que he causado. Lo siento mucho. Quisiera que esas personas me perdonaran. No estaba muy consciente”, ha declarado al término de su interrogatorio, en el que tras las primeras preguntas del Ministerio Público ha indicado que solo iba a responder a las de su abogada, aunque finalmente ha contestado a alguna más, de la Fiscalía y letrados de la acusación particular.

Durante la vista oral, que ha quedado vista para sentencia, el acusado se ha mostrado conforme con algunos de los hechos que le imputan, pero no con todos. Es más, ha asegurado que no recuerda lo sucedido, sobre las 23.45 horas del 10 de mayo del año pasado, y ha apuntado que se enteró de lo que había pasado porque lo leyó en el periódico.

Solo se acuerda, según ha señalado, de que fue al domicilio del agredido, al que conocía desde pequeño pues se habían criado “juntos”, a recoger cartas que le dejaban en el piso, ya que tiempo atrás había vivido durante unos meses en casa de la víctima, ambos de nacionalidad cubana, y en ese momento estaba empadronado en la vivienda de unos vecinos del bloque.

El acusado, que padece trastorno mixto de la personalidad y ansioso depresivo por el que sigue un tratamiento, ha precisado que la tarde-noche de los hechos quedó con su hijo y estuvieron en un bar, en el que se tomó “unas cuantas cervezas”. Tras esto, le llevó en coche hasta su casa y después fue a buscar la citada correspondencia. Esto es “lo último” que recuerda, y “lo siguiente”, que al día siguiente estaba “mal” en Santander y que le llevaron al hospital.

A preguntas de la defensa, ha relatado que días antes de la agresión, –en la que también resultó herido el hermano de la víctima al intentar defenderle–, había recibido el alta en Psiquiatría, pues había estado ingresado tras intentar quitarse la vida. También ha apuntado que en el momento de los hechos se estaba divorciado y que dormía en portales y cajeros, por lo que “siempre” llevaba un cuchillo encima, “por temor” a que le pasara algo.

VÍCTIMAS Y TESTIGOS

Por su parte, la víctima, así como su hermano y el resto de familiares que fueron testigos de lo ocurrido, han corroborado la relación de amistad con el acusado, que según han coincidido le había amenazado de muerte con anterioridad.

En cuanto a los hechos en sí, ha detallado que salió del trabajo en el Mesón Marinero y fue a su domicilio, entró en el portal y subió las escalaras hasta el primer piso, sin ver u oír nada. Pero cuando estaba abriendo la puerta de su casa, sintió que alguien se abalanzaba sobre y notó que le habían “pinchado” por la espalda.

Al pedir auxilio, salió su hermano, pero el agresor seguía “tirando puñaladas” ya en el interior del domicilio, donde también estaban la esposa y la hija del agredido, y donde a su juicio pretendía “hacer el mayor daño posible”.

Todos los presentes han coincidido en que el procesado portaba un cuchillo grande, de “hoja larga”, y que no se le podían quitar, pues le llevaba “atado” o “amarrado” con algo a la mano. También han señalado que “no olía a alcohol” y que estaba “muy firme” y “normal, como siempre”. “Sabiendo lo que estaba haciendo”, ha aseverado la mujer, para quien había ido a casa “a matar a todo el mundo. Quería acabar con toda la familia”.

VISTO PARA SENTENCIA

Tras la declaración del imputado, los testigos y los peritos –que han concluido que el relato del acusado tras lo sucedido fue “bastante lógico y claro” y que aunque padece un trastorno “sabe perfectamente lo que hace y lo que ocurre”– las partes han elevado a definitivas sus conclusiones y el juicio ha quedado visto para sentencia.

Así, la fiscal mantiene que los hechos son constitutivos de un delito de asesinato en grado de tentativa, otro de lesiones y un tercer delito de allanamiento de morada, por lo que pide una condena de 15 años de cárcel, 10 de libertad vigilada, 27 de alejamiento del hombre al que pretendía matar y 15 de alejamiento de su hermano.

Además, pide una indemnización de 8.934 euros para el principal agredido y 8.722 euros para su hermano, por las lesiones, secuelas y perjuicio estético que ambos sufrieron.

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