EL ESCRITOR ALBERTO PONTI DONA LOS DERECHOS DE SU ÚLTIMA NOVELA A LA ASOCIACIÓN CASTREÑA ‘SUMANDO’

EL COLECTIVO AYUDA A UN CENTRO EDUCATIVO EN RODNYA (BIELORRUSIA) “DONDE EL ALUMNADO CARECE DE LO BÁSICO”

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Alberto Ponti, italiano y vecino de Castro Urdiales, acaba de publicar la novela ‘La Comarca del Olvido’ y ha decidido ceder todos los derechos de su libro a la asociación castreña Sumando, que realiza proyectos solidarios de ayuda internacional.

Desde el colectivo agradecen la solidaridad de Ponti “por el hecho de donar los derechos de autor y por compartir, con todos los posibles lectores, una historia desgranada con una fina observación de la realidad que le rodea y saber transmitirla con esa ironía y buen gusto que consigue no ofender”.

Desde su puesta en marcha, Sumando se ha centrado en “ayudar a un centro educativo en Rodnya, Bielorrusia, donde el alumnado carece de cosas básicas, como ropa para acudir a la escuela, material deportivo. Les faltaba y hace falta de todo”.

Se pusieron manos a la obra en recogida de todo tipo de materiales y la puesta en marcha de un mercadillo. “Nos dimos cuenta que esa actividad no era suficiente. La idea no es mandar o procurar bienes que a nuestros hijos les resultan cotidianos, que los tienen ahí, al alcance de la mano con mayores o menores dificultades. La idea era otra. Se trataba y se trata de que nuestros hijos se percaten, conozcan, que hay otras realidades, que hay chavales de su edad que no lo tienen nada fácil. Y así fue como empezó una colaboración de los centros escolares de Castro con un centro escolar de Rodnya en Bielorrusia”.

A través de estas iniciativas “descubrimos el valor que representa la colaboración entre diferentes participantes en el proyecto y los beneficios que a todos nos reportaba”.

El siguiente proyecto “es conseguir una pequeña ayuda para paliar los problemas que tienen con el agua. Esto estábamos cuando la pandemia nos ha vuelto a romper los esquemas, teniendo que suspender varias actividades. Sin embargo, no hemos dicho adiós a nuestras ganas de seguir haciendo las cosas que nos proponíamos. Un poco parados, por las circunstancias que no mejoran, cierto es. Pero eso no es óbice para que renunciemos al proyecto. Nuestra experiencia nos ha enseñado que el valor de la colaboración puede con las dificultades, y quizás es cuestión de adaptarnos a las circunstancias con medios diferentes”.

Alberto Ponti