EL GOBIERNO RECUERDA QUE ESTE AÑO ESTÁN PROHIBIDAS LAS HOGUERAS DE SAN JUAN EN CANTABRIA

ESTA MEDIDA DEJA SIN EFECTO LA AUTORIZACIÓN PARA EL USO DEL FUEGO EN ESTE TIPO DE CELEBRACIONES

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El Gobierno de Cantabria recuerda que este año las celebraciones con ocasión de la festividad de San Juan, en concreto, las hogueras que se pudieran encender en la noche del 23 al 24 de junio, están expresamente prohibidas como una de las medidas sanitarias establecidas por la Consejería de Sanidad durante el periodo de nueva normalidad en la que se encuentra la Comunidad Autónoma.

Tal y como establece una resolución del consejero de Sanidad, Miguel Rodríguez, publicada el pasado 18 de junio, la celebración de fiestas, verbenas y otros eventos populares, así como la utilización de las playas o parques en horario nocturno permanecen suspendidas hasta el 8 de julio, fecha a partir de la cual se podrán autorizar siempre y cuando la evolución de la situación epidemiológica así lo permita.

Esta medida, por lo tanto, deja sin efecto la resolución anual de la Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente sobre la autorización para el uso del fuego en las hogueras de San Juan, dictada el pasado 16 de junio y publicada hoy en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC).

El objetivo de esta medida sanitaria se enmarca dentro del plan establecido por la Comunidad Autónoma para cumplir dentro del periodo de nueva normalidad con las medidas sanitarias de prevención, contención y coordinación para hacer frente a la crisis sanitaria originada por el COVID-19.

Así, tanto las personas físicas como jurídicas, ya sea en materia laboral, desplazamientos o actividades previstas, deberán respetar siempre el distanciamiento social, fijado en un metro y medio, y el uso obligatorio de mascarillas para mayores de 6 de años, cuando no puedan mantener esas distancias, bajo multa de hasta 100 euros.

El objetivo fundamental es conseguir un equilibrio entre las necesidades sanitarias y de recuperación económica, minimizando el riesgo que representa la epidemia para la salud de la población.