LA UNIÓN DE CONSUMIDORES NOS HABLA DE LA SUBIDA DE PRECIO EN LOS ALIMENTOS, LA LUZ Y LAS COMISIONES DE LOS BANCOS

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En Castro Punto Radio hemos hablado hoy con Francisco Bautista, de la Unión de Consumidores de Cantabria, sobre la subida en los precios de los productos de alimentación que se está observando en los últimos tiempos. Ha explicado que “éste no es un tema de hoy, sino que se viene hablando de ello muchos años. Lo cierto es que, en ese momento, agravado por la situación de pandemia. Se habla de encarecimientos de más de cinco veces de los productos desde el origen hasta el mercado”.

Como ejemplo, ha puesto que “el kilo de patata pasa de 0,10 a 1,17 euros del campo al mercado, según los propios productores”. Para Bautista, “esto nos tiene que hacer pensar porque no estamos escuchando al sector productivo, que es básico y un país que no es capaz de producir sus alimentos tiene un problema grave. Además, la alimentación se ha convertido en una industria y hay sectores de producción que son para exportaciones. Tendríamos que repensar un sistema que parece injusto por naturaleza para los dos extremos de la cadena: el que produce y el que compra en el supermercado”.

Ha añadido que “deberíamos mirarlo desde un punto de vista objetivo y ver dónde están los problemas y dónde se puede incidir para que las cosas sean menos injusta”. Desde la Unión de Consumidores “recomendamos consumir productos locales de corto recorrido. Abogamos por mantener una relación más estrecha con los productores, eliminando, en la medida de lo posible, pasos intermedios que pueden aumentar la cadena de valor del producto”.

Según ha dicho, “podemos llevarlo incluso al mercado financiero porque con los productos se especula. El precio del trigo vale, a lo mejor, lo que dice un tipo que está en Washington y que está especulando de aquí a cuatro años”.

Con todo, “habría que simplificarlo y hablar de estas cosas sin politizar y ver de qué manera podemos tener un vínculo más directo con la realidad”. Entre otras cosas, “se podría vigilar la contratación pública para que, por ejemplo,  si un Gobierno regional hace un contrato para alimentos a un colegio o un hospital, se fije en los productos de su entorno porque promueve su propio tejido productivo”.

Se trata de una cuestión “que hay que tener clara”, pero no es la única carencia, según Bautista. “¿Por qué no hemos sido capaces de fabricar mascarillas?, porque todo está fuera. Hemos sacrificado el tejido productivo e industrial y no podemos hacerlo con el sector primario”.

Con él hemos hablado también sobre las subidas en la factura eléctrica y ha dicho que “casi es hablar de lo mismo. ¿Quién calcula el precio de la luz?, ¿quién entiende cómo se factura la luz?,¿ quién sabe qué es un POL?, ¿quién entiende qué es una subasta eléctrica?, ¿quién sabe si su compañía es de último recurso o de mercado libre?. El sistema de facturación es absolutamente opaco. El consumidor no ve absolutamente nada”.

La luz es “otra cosa crónica en la que llevamos sumando subidas desde hace años y el consumidor no puede decidir nada. El precio se fija oscuramente por una especie de mecanismo financiero de subasta, en base a un combo energético que no entiende nadie y que, al final, convierte un producto de primera necesidad en uno de lujo y además con unos impuestos añadidos como el IVA o el especial sobre la electricidad que nadie sabe para qué va destinado”.

Para terminar, se ha referido también a los bancos “que están subiendo las comisiones exponencialmente. Ya están cobrando por tener dinero en la cuenta, a no ser que te vincules con la entidad contratando una serie de productos tipo seguros o fondos de inversión. Se está empujando a la gente a ello si quieren estar en el banco y no pagar comisiones”.

Para Bautista “el mundo del consumo se está complicando con grandes intereses comerciales y financieros en productos básicos”.