EL HOSPITAL DE LAREDO VA RECUPERANDO LAS CONSULTAS PRESENCIALES, LAS PRUEBAS Y LA ACTIVIDAD EN LOS QUIRÓFANOS AL 75%

LA GERENTE DEL CENTRO HOSPITALARIO REPASA LO VIVIDO EN LAS SEMANAS MÁS COMPLICADAS DE LUCHA CONTRA EL CORONAVIRUS

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Tras semanas de intenso trabajo y adopción de medidas para atender en las mejores condiciones al importante número de casos de coronavirus que iban llegando, el Hospital de Laredo tiene a día de hoy cuatro personas ingresadas con esta enfermedad. La lucha contra el Covid-19 no ha terminado, pero “se está aprovechando este periodo un poco menos complicado para ir retomando las consultas que habían quedado paradas”.

Así lo ha señalado en Castro Punto Radio la gerente del Hospital de Laredo, Mónica Hernández. “Nos hemos preparado para ello a medida que el número de casos iba bajando y estamos empezando a recuperar la actividad de consultas externas, pruebas y actividad quirúrgica”. De esta forma, “los quirófanos están funcionando al 75%, el lunes comenzamos con la presencialidad en las consultas y vamos a ir viendo cómo podemos ir regulando el volumen de personas que están en las salas de espera a la vez para evitar momentos de riesgo. Hay una serie de medidas de seguridad que ya hemos puesto en marcha y algunas que están pendientes por temas de materiales y demás. Hay que acceder al centro sanitario con mascarilla, hacer higiene de manos, no se puede entrar con guantes, se han separado las sillas, disminuido el número de personas que pueden estar en la sala de espera y les pedimos que el acompañante espere fuera salvo excepciones”.

Hernández ha hecho un repaso a todo lo vivido en las semanas más complicadas en este hospital que, “en función de la capacidad que tiene y en relación a su tamaño, ha sido el que más presión ha tenido durante la crisis. Los profesionales han trabajado muy bien desde el principio, se han preparado y no puedo hacer más que agradecer su labor porque éste es un virus desconocido del que vamos aprendiendo día a día y encontrando mejores tratamientos. Se han dado muchas altas y estamos muy contentos con el trabajo que se ha hecho”.

En este centro hospitalario se alcanzó el pico de hospitalizados a finales de marzo con 65. El día 25 de ese mes ya contaban con un puesto externo  de 140 metros cuadrados, anexo al bloque de urgencias, para testar a población con síntomas. Era el primero que se instalaba en un centro sanitario de la región. “Llevábamos semanas preparándonos porque veíamos que era muy probable que precisásemos de algún elemento externo para atender a la población en condiciones. Este espacio ha sido fundamental para recibir pacientes en una zona de pretiraje Covid-19, con 15 boxes donde podíamos atender pacientes más leves, permitiendo que dentro de la urgencia se encargaran de los casos más graves de forma más segura y con calidad. Fue uno de los aciertos desde el principio”.

El 31 marzo se anunciaba también la creación de un área de hospitalización previa al alta, dotada inicialmente con 15 camas, que se podían ampliar a 30, y que permitía descongestionar las convencionales. “Fue otro paso que dimos porque las previsiones eran bastante peores de lo que luego han sido y había que prever y estar preparados. Sacamos el área de rehabilitación a un polideportivo que nos cedió el Ayuntamiento de Laredo y que aún estamos usando. Afortunadamente el pico máximo fue en esas fechas y no hizo falta utilizar esas camas”.

Con el fin de atender los aspectos más humanos de la situación, se ponía en marcha un servicio de videollamadas entre pacientes con coronavirus y sus familiares y, del mismo modo, un servicio gratuito de comidas y cenas para acompañantes de pacientes con otras dolencias. “El Hospital de Laredo es pequeño en tamaño, pero grande en profesionales y capacidad de humanizar. Nos dimos cuenta de que la población tenía unas necesidades de contacto con sus familiares, que no podían estar allí por seguridad, y también que estaba todo cerrado alrededor y que tampoco muchos acompañantes de ciudadanos ingresados con otras enfermedades tenían acceso a una comida. Éstas fueron buenas decisiones y nos sentimos reconfortados dando esos servicios”.

Hacia el 3 de abril se abría  un área de cuidados críticos para pacientes Covid,  trasladando los partos a Valdecilla. “Las previsiones eran malas y la región tenia que disponer de todo lo necesario para atender a pacientes críticos. Decidimos poner en marcha estas cinco camas en un centro como el nuestro, que no dispone de UCIS. Ahora estamos a poco tiempo de recuperar la actividad de partos, que será en los próximos días”.

La DYA en Castro ha colaborado, y sigue haciéndolo, con el servicio de farmacia hospitalaria, haciendo llegar estos medicamentos a las personas interesadas, evitando que se tengan que trasladar al hospital.

Durante las peores semanas de la crisis, los centros sanitarios recibieron donaciones de particulares. Entre otras cosas, en Laredo se recibieron 50 sillas ortopédicas donadas por una empresa cántabra y otra vasca. “Se recepcionaron aquí, pero se repartieron en todo el servicio de salud. Nos han venido de maravilla y estamos muy agradecidos a ésta y otras muchas donaciones que nos han llegado”.

Más de 400 profesionales de la sanidad se han contagiados en Cantabria. En Laredo en concreto, “la situación ha sido similar al resto del servicio de salud. Estamos en el foco de atención directa y hemos tenido contagios en proporción similar al resto del servicio de salud”.

Hernández ha agradecido la labor de todos los profesionales sanitarios, personal de limpieza, alimentación, seguridad…”Todos nos sentimos parte de lo mismo”.

También ha señalado cómo “nos sentimos reconocidos por la población, que sabe que nos hemos preparado para atenderlos, con momentos de cansancio, de frustración pero también muy buenos”.