LOS PESCADORES DE CANTABRIA LAMENTAN EL CIERRE DE LA COSTERA DEL BONITO: “QUEDABAN UN MILLÓN DE KILOS POR CAPTURAR”

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Tras el cierre de la pesca del bonito del norte, decretado por el Ministerio al considerar que la flota había consumido la cuota que le correspondía por encima de los 16 millones de kilos, el sector pesquero opina  que “no ha sido una buena noticia”.

El presidente de la Federación de Cofradías de Cantabria y patrón mayor de Santoña, Miguel Fernández, aseguraba en Castro Punto Radio estar “sorprendido”, debido a que los datos que manejaba apuntaban a un cierre el 24 de agosto. “Solamente han dado escasas 24 horas desde la comunicación del cierre hasta que el martes por la noche ya se había cerrado la pesquería”, señalaba, al tiempo que, según sus cuentas, “hasta la fecha todavía quedaba un millón de kilos por pescar”.

Fernández afirma que habló con representantes del Ministerio, que “hacían una estimación en función de la pesca de los días anteriores”, recalcando que eso a él no le sirve y que “la cuota que queda sobrante, irá a Canarias, como siempre. Abren Canarias y cierran el Cantábrico”.

A esto se añade que, para las cofradías, supone un grave problema económico, ya que con la pandemia “la caída de verdel ha sido bestial con bajadas de 70 céntimos, y hubo barcos que no cubrieron gastos. Y en el bocarte hubo pescado que bajó hasta 7 céntimos”.

“En esta costera estaban puestas todas las perspectivas” asegura Fernández, “aunque en líneas generales ha sido buena. Los precios se han mantenido estables y todas las flotas han pescado”.

La preocupación de los marineros es palpable, ya que muchos de ellos han tenido que irse al paro, aunque otros intentarán cubrir gastos pescando chicharros, salmonetes “o lo que salga”. En años anteriores “la pesca del bonito llegaba hasta noviembre, y eso era asegurar el año”, añadía.

En lo relativo a la seguridad durante la pandemia, Miguel Fernández ha calificado como “positivas”  las medidas de seguridad que se han tomado en los barcos, que define como “islas sin riesgo de contagios”, y añadiendo que “ahora viene lo peor; los marineros se van a dispersar y comenzarán a hacer vida social. Por lo tanto, empezarán los problemas”.