LOS USUARIOS DEL AUTOBÚS CASTRO-BILBAO SE QUEJAN DEL “EMPEORAMIENTO” EN LA CALIDAD DEL SERVICIO

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Autobuses IRB

9 SEPTIEMBRE 2016 /

Los usuarios de la línea de autobuses Castro-Bilbao están percibiendo en los últimos tiempos un empeoramiento considerable en la calidad del servicio. Tal es el hartazgo alcanzado por estos vecinos que, algunos de ellos, han decidido hacer pública la situación por la que están atravesando.

María Asún Martín coge el autobús en la parada de la Plaza de Toros prácticamente a diario. Como ha contado en Castro Punto Radio, sobre todo desde julio o agosto “son constantes los retrasos de 15-20 minutos. Cuando le preguntas a los conductores qué está pasando, siempre lo achacan a las caravanas pero, hablamos entre los usuarios y todos los días no puede ser que sean las caravanas”.

Esta vecina de Castro ha asegurado que “al final los propios conductores se sueltan y dicen que la empresa encargada del servicio ha recortado el número de autobuses”. Con esto,”cuando llegamos a Brazomar, el autobús ya está lleno y la gente se queda tirada en la parada y tiene que esperar media hora al siguiente. También los chóferes pierden esos descansos que tenían cuando llegaban a la Plaza de Toros a y cuarto para salir a y media”.

El hecho de que no haya máquinas para recargar las tarjetas de viajes “ocasionan más retrasos porque lo tiene que hacer el propio conductor”. Circunstancias todas éstas que, unidas al “agobio que quizá les proporcionamos los propios clientes” con las quejas o “al que les proporciona la empresa” con los recortes, “merman las capacidades de chófer”, que, como cree María Asún, “no va con su 100%”.

Pese a que el Ayuntamiento no tiene competencias en cuanto al contrato de este servicio, si las tiene como representante de los ciudadanos. Por eso, esta vecina se ha puesto en contacto con el Consistorio y “la persona que contestó al teléfono me dijo que pusiera una queja en la página web explicando toda la situación. Hombre, yo creo que lo lógico es que se lo podamos contar a alguien en persona”.

Las quejas en los libros de reclamaciones del propio servicio se amontonan pero “creo que no sirven para nada y dudo de que lleguen tan siquiera”. Ella puso una hace meses y “aún estoy esperando respuesta”. Pero es que, “si llamas al número de atención al cliente, la chica que hay te coge si quiere y te habla con muy malos modos”.