LA ANTROPÓLOGA GLORIA ROMERO ASEGURA QUE EL COSO BLANCO HA SUPERADO VARIAS CRISIS EN SU HISTORIA

EL COSO HA CENTRADO SU TRABAJO DE FIN DE GRADO

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En Castro Punto Radio hemos hablado hoy con Gloria Romero, una madrileña afincada en Castro desde hace seis años, que fue jurado del Coso Blanco 2019 y que centró en esta fiesta su trabajo de fin del Grado en Antropología Social y Cultural, con el que obtuvo la mejor nota a nivel nacional. Antes, había estudiado Psicología.

Como ha señalado, “lo que más me llamó la atención de la fiesta fue el momento en el que surge, 1948. Fue un periodo un poco oscuro y triste de la historia de nuestro país, pero el Coso era pura alegría y, además, se celebra por la noche. En ese año y posteriores, durante la dictadura, no había ninguna celebración, que no fuese eclesiástica, que se desarrollara por la noche. Y eso me impresionó: qué puede tener que permitiera a una localidad celebrarla por la noche”.

A partir de ahí, “empecé a investigar cómo surge, cómo se ha ido desarrollando, y a analizar cómo la propiedad sociedad castreña la ha ido cambiando a medida que la vida se iba viendo de otra manera. En principio era una fiesta que celebraba la juventud, la figura de la mujer, la mocita. Ahora se celebra más la infancia”.

Pese a que llevamos años escuchando la necesidad de reflotar la fiesta, Gloria Romero no cree que se haya perdido “sino que se está modificando porque la sociedad de ahora no tiene que ver con la que había cuando surgió”. Ella sigue pensando que “es una fiesta muy potente y la envergadura sigue siendo la misma y te atrapa. Eso no ha cambiado. El trabajo y el esfuerzo por parte de los carrocistas es el mismo y me sorprendieron las labores de taller, el trabajo y el tiempo que lleva. Es increíble”.

Ha insistido en que “esa mejora de la fiesta de la que se habla, no tiene tanto que ver con la fiesta en sí, sino con el hecho de que la sociedad valore el trabajo que hay detrás de cada carroza”.

Ha señalado que, por lo que ha investigado, “a lo largo de la historia, ha habido muchos momentos en los que el Coso ha presentado declives, como por ejemplo sobre el 68 o a finales de los 70. La fiesta ha pasado por pequeñas crisis en varios momentos y las ha ido superando. Creo que este momento es otro proceso más que está en transformación y que se va a superar”.

En la elaboración de su trabajo ha hecho entrevistas, entre otros, a varios ciudadanos castreños que, durante su vida, han participado en el Coso Blanco de una manera u otra. “Me ha llamado la atención cómo lo hacían con un valor casi devocional, porque habían pasado tiempos complicados en su vida y el hecho de poder celebrar la fiesta era para ellos como un cambio de ciclo. Lo interpretaban así. Ese valor está ahí. La conclusión con la que nos tenemos que quedar es con el significado que tiene la fiesta para la localidad y para los castreños”.

Mucha ha sido la documentación que esta antropóloga ha consultado sobre el Coso Blanco desde su primera edición. Entre otras cosas, se ha mostrado sorprendida con “algunas noticias que hablaban de que ‘tal’ carrocista había invitado a artistas súper importantes de la talla de Sofía Loren. O cortes en las carreteras de un montón de horas sin que los vehículos se pudieran mover porque estaba todo lleno. 30  años atrás era sorprendente cómo una ciudad podía colapsarse así por una fiesta”. Por otro lado, “me llamó la atención el atrevimiento de muchas obras, con motivo en algunos casos reivindicativos, en los años de la dictadura”.

El cambio en la simbología de las obras es otro de los aspectos que ha destacado Gloria Romero. “Quizá en las primeras ediciones estaban más relacionadas con cuentos o motivos reales y ahora son obras magnificas, extrañas, innovadoras. Cómo la mente del artista se va modificando también”.