EL GOBIERNO REALIZA SUELTAS DE UN PARASITOIDE PARA FRENAR LA EXPANSIÓN DE UN INSECTO AFRICANO QUE AFECTA A LOS CÍTRICOS

SE HAN REALIZADO EN CASTRO Y LOS CIUDADANOS QUE LO DETECTEN SE DEBEN PONER EN CONTACTO CON LA CONSEJERÍA

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La Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente ha comenzado a realizar este verano una serie de sueltas experimentales del parasitoide ‘Tamarixia dryi’ con el fin de frenar la expansión de la Psila Africana de los Cítricos, un insecto chupador de origen subsahariano que afecta a limoneros, naranjos, mandarinos y otros cítricos.

Como ha señalado en Castro Punto Radio Alberto Redondo, jefe de sección de Producción y Sanidad Vegetal de la Consejería, “el julio se realizaron las primeras sueltas en Castro, en una urbanización del centro y en la pedanía de Cerdigo”. Se trata de una medida “experimental” y, “si funciona bien, el propio parasitoide se expandirá a otras zonas”.

El insecto de origen africano se detectó en Cantabria el año pasado, aunque entró en el País por Canaria en 2002. De ahí, “a la península accedió por Galicia. Redondo ha afirmado que “los estudios invitan a pensar que el parasitoide que se está soltando puede acabar con la plaga y, además, no afecta a otros insectos autóctonos”.

Como ha detallado, la Psila es “un tipo de chupador que pone huevos en las hojas de los árboles, desarrollándose larvas y ninfas generando una especie de verrugas y deformaciones”. Ha destacado que “no es grave en el sentido de que, por el momento, no matan al árbol, pero sí afectan a la producción”.

Los ciudadanos que detecten la presencia de este insecto en su árboles, deben ponerse en contacto con la Consejería, preferentemente a través del correo electrónico sanidadvegetalcantabria@cantabria.es, aunque también se facilita el teléfono 942 207 807. El objetivo es “tener un registro de las especies afectadas para actuar en consecuencia”.

Ha reconocido que el Psila “está bastante extendido” y ha explicado cómo proceder también con los productos fitosanitarios correspondientes. “Se deben cortar todos los brotes afectados y quemarlos o enterrarlos en el mismo sitio, no moviendo el material para que no se disemine. Después aplicar el producto”. El problema en este caso es que “si yo lo hago pero mi vecino no, no se consigue controlarlo”.