LA ACUSADA DEL ASESINATO DE JESÚS MARI BARANDA HA DECLARADO ESTA MAÑANA EN LOS JUZGADOS DE COTOLINO

ANTE EL JUEZ HA ASEGURADO QUE NO TUVO NADA QUE VER CON LA DESAPARICIÓN Y MUERTE DE SU PAREJA

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La acusada por el denominado ‘crimen del cráneo de Castro Urdiales’, ha asegurado que no tuvo “nada que ver” con la desaparición y fallecimiento de su pareja, el castreño Jesús Mari Baranda, de 67 años, cuya cabeza apareció en una caja, y que no tiene “ni idea de qué ha podido ocurrir”.

Así se lo ha declarado Carmen Merino al titular del Juzgado de Instrucción número 3 que investiga el caso, ante el que ha comparecido este viernes, rompiendo el silencio que venía guardando hasta ahora en torno a lo sucedido a Baranda.

Según ha trasladado su abogado a Europa Press, en contra de lo previsto la procesada, de 61 años y natural de Sevilla, sí ha declarado ante el juez, pero “exclusivamente en el sentido de manifestar que ella no ha tenido nada que ver en el fallecimiento y desaparición” de su novio, con el que convivía desde hacía siete años y ambos “se querían muchísimo”.

Así, la única detenida desde que una amiga suya halló dentro de una caja que le había pedido que le guardara hace meses y que en septiembre de 2019 abrió por el mal olor que desprendía, ha asegurado en el Juzgado que no tiene “ni idea de lo que pudo ocurrir”.

Merino ha llegado a la sede judicial de Cotolino sobre las once de la mañana y ha salido unos veinte minutos después, escoltada en ambos casos por la Guardia Civil, ya que su declaración ha durado “muy poco”, según el letrado que la asiste.

En ella, se ha limitado a negar su participación en la desaparición, en febrero del año pasado, y muerte de su pareja, que trabajó en un banco y con el que residía en un piso de la calle Padre Basabe de Castro Urdiales. También ha indicado que ha comparecido “relativamente tranquila”, teniendo en cuenta las circunstancias y la causa.

Este viernes ha sido citada asimismo la hermana de la mujer que descubrió el cráneo, y que ha corroborado que Carmen y Jesús María “se llevaban fenomenal”, contradiciendo así lo sostenido por el primo y otros familiares de la víctima, que han venido apuntando que ambos mantenían una “mala relación”.

La mujer se encuentra en prisión provisional, en el centro penitenciario de El Dueso (Santoña), desde que se descubrió lo ocurrido hace ya más de un año, el 28 de septiembre de 2019, cuando la amiga abrió la caja que le había entregado tiempo atrás alegando que guardaba en ella “juguetes sexuales” y no quería que los viesen agentes en registros del domicilio por las pesquisas abiertas por la desaparición del Baranda.

Tras el hallazgo, la amiga tuvo que ser atendida por los servicios sanitarios y trasladada al centro de salud Cotolino.

Durante los días siguientes, la Guardia Civil de Cantabria, con apoyo de especialistas de Madrid y con ayuda de perros, inspeccionó el piso de la pareja, terrenos que tenía el fallecido en la zona, y hasta se desplazó al vertedero de Meruelo, el más grande de Cantabria, para informarse sobre tratamiento de residuos.

El juez decretó el secreto de las actuaciones y lo prorrogó durante varios meses, hasta el pasado 30 de junio cuando se levantó.  Y en julio la Audiencia Provincial de Cantabria denegó la libertad provisional a la procesada al apreciar riesgo de fuga, entre otros motivos.

La defensa de la única acusada por el macabro crimen cree que por parte del juzgado encargado del caso se han “vulnerado” algunos derechos de su patrocinada, relacionados con su ingreso en la cárcel o el acceso a su vivienda.