LA UNIÓN DE CONSUMIDORES DETALLA LOS PASOS PARA RECLAMAR TRAS EL APAGÓN DE LUZ DE AYER

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2 FEBRERO 2016 /

Tras el apagón generalizado registrado ayer en el municipio de Castro Urdiales hemos querido conocer las posibilidades de reclamación con la compañía eléctrica a las que pueden acceder ciudadanos afectados. Para ello hemos hablado en Castro Punto Radio con Francisco Bautista de la Unión de Consumidores de Cantabria, que ha detallado las vías de actuación disponibles.

Según ha explicado, después del apagón de ayer “tenemos una quiebra clara de lo que la Ley llama calidad del servicio. Un corte de determinadas horas supone mermar ese servicio por el que estamos pagando y, por tanto, los ciudadanos tienen el derecho por norma a verse bonificados (esas cuantían están incluso tasadas) en las siguientes facturas con un margen de unos tres meses”.

El consumidor puede, por otra parte, reclamar por una serie de perjuicios que se hayan causado, “desde la persona que se ha visto encerrada en un ascensor, el negocio que ha tenido que dejar de atender, los problemas con alimentos en congeladores o los desperfectos en televisores u ordenadores con el pico de tensión cuando vuelve la luz”.

La responsable de estos casos es la compañía y Bautista recomienda tener justificación escrita de que estamos presentando una reclamación. “Me persono en una oficina de la compañía, simplemente para que quede constancia de que soy un afectado, y solicito la indemnización correspondiente. Hoja de reclamaciones y a la Oficina del Consumidor, o directamente a ésta última”.

En aquellos casos en los que hay seguro aparte que cubra alguna de estas contingencias, “hacen bien dando parte inmediatamente y tienen 7 días según establece la Ley. Es posible que consigamos el adelanto de esta indemnizan y que después sea la aseguradora la que reclame a Iberdrola”.

Como precaución, en los casos en los que algún aparato eléctrico se haya visto afectado, “tendremos que ir a algún sitio que nos haga un presupuesto de reparación que indique la causa de la avería al menos”.

Los daños y perjuicios de tipo psicológico o moral no son fácilmente medibles económicamente. “Imaginemos que nos quedamos dos personas encerradas en un ascensor. No es lo mismo que me quede yo que otro porque yo tengo una dolencia. Se puede reclamar, pero medir eso siempre será un poco más subjetivo y más difícil de valorar y en algunos casos hay que pensar en llegar a los juzgados”.

Para terminar, Bautista ha lamentado que “sean precisamente las compañías más grandes, que se supone que tienen más medios, las que no disponen de nadie con el que hablar para poder canalizar una reclamación, de este tipo o de otro, y el consumidor se ve abocado a hablar con operadores que van pasando el problema de hilo en hilo o con oficinas en las que te dicen que ellos están para hacer contratos pero nada más”.