LAS GUARDERÍAS REABREN SUS PUERTAS CON ESTRICTAS MEDIDAS DE HIGIENE

LA ESCUELA INFANTIL GARABATOS SEÑALA QUE, "TRAS MESES CON SUS PADRES, LOS PROCESOS DE ADAPTACIÓN DE LOS NIÑOS ESTÁN SIENDO COMPLICADOS"

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La entrada en Fase 3 de desescalada ha permitido también la reapertura de las guarderías y escuelas infantiles. En Castro Punto Radio hemos hablado con Oihane Díez, responsable de la Escuela Infantil Garabatos, que ha trasladado que “para estar aún en los primeros días de apertura, no nos está yendo mal. Se ha notado bajón en el número de niños porque algunos padres aún tienen dudas y cierto miedo, pero hay otros que necesitaban el servicio porque ya se habían incorporado al trabajo y no tenían manera de conciliar”. En cualquier caso, “se ha percibido también una disminución en las horas de estancia en el centro”.

A partir del 15 de junio “se incorporarán nuevos niños y estamos teniendo bastante demanda para las colonias, que este año creo que van a ser más fuertes que el propio servicio de guardería”.

El sector llevaba semanas reclamando a las administraciones un protocolo de actuación que marcara las pautas a seguir cuando se produjera la reapertura. Ese documento no llegó “hasta el domingo por la tarde”. Por eso, “una semana antes, y debido a la incertidumbre, las guarderías de Castro no reunimos para acordar entre nosotras nuestro propio protocolo, que ha resultado ser, desde mi punto de vista, más elaborado que el oficial”.

En base a esas indicaciones, “los padres no pueden acceder a las instalaciones. Los niños, al acceder, pisan una alfombra con desinfectante, se lavan las manos con gel y se les toma la temperatura, dos actuaciones, las últimas, que se repiten varias veces al día. No comparten camas, ni cunas, las mantas son individuales, hemos quitado las batas y el calzado se deja en la puerta, usando calcetines antideslizantes”. La higiene del centro “siempre ha sido bastante estricta, así que sigue siendo igual”.

El uso del comedor es por turnos, desinfectándose el lugar entre cada uno de ellos.

Los trabajadores “llevan todos mascarilla, usan zuecos sólo para la guardería, llevan el pelo recogido y la bata se lava todos los días”.

Mantener las distancias de seguridad entre niños tan pequeños “es imposible. Cómo decirles que no compartan un juguete o privarles de una muestra de cariño de la profesora cuando la necesitan”. Y es que, además, después de meses en sus casas y con sus padres, “están muy sensibles y las adaptaciones están siendo un poco complicadas”.