LAS PARROQUIAS CASTREÑAS REMITEN AL ARCHIVO DIOCESANO LIBROS Y DOCUMENTOS PARA SU CONSERVACIÓN

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Antonio Arribas párroco pueblos

3 ENERO 2017 /

Las diferentes parroquias deben enviar al Archivo Diocesano, cada cierto tiempo, una serie de documentación relativa a su actividad en materias como bautizos, matrimonios, defunciones…. En principio, cada 100 años esa información tiene que estar actualizada en el archivo pero, en nuestro municipio, se da la circunstancia que, por diferentes motivos, había parroquias que llevaban mucho tiempo sin remitir esa documentación, habiendo incluso ejemplares del siglo XVI.

Desde su llegada a Castro hace algunos meses, Antonio Arribas, párroco en muchas pedanías castreñas, ha estado trabajando en este sentido y trasfiriendo esos libros, hasta el punto de que ya se pueden consultar en el Archivo Diocesano los referentes a:

– Bautizados entre 1872 y 1931 y casados entre 1852 y 1943 en la iglesia San Marcos de Allendelagua.

– Bautizados entre 1897 y 1931 y casados entre 1900 y 1943 en la iglesia San Juan Bautista de Cerdigo.

– Los confirmados entre 1836 y 1927 en la iglesia San Román de Mioño.

– Bautizados entre 1852 y 1933, casados entre 1852 y 1941 y difuntos entre 1852 y 1950 en la iglesia San Andrés de Montealegre.

– Bautizados entre 1852 y 1922 y difuntos entre 1852 y 1965 en la iglesia San Martín de Islares y Oriñón.

– Bautizados entre 1908 y 1920, casados entre 1884 y 1947 y difuntos entre 1894 y 1934 en La Purísima de Ontón.

– Bautizados entre 1908 y 1920, confirmados entre 1882 y 1964, casados entre 1881 y 1926 y difuntos entre 1905 y 1955 en la iglesia San Nicolás de Sámano.

En la actualidad se está trabajado en la limpieza e instalación sobre documentos de otras parroquias, entre los que se encuentran los bautizados entre 1549 y 1938, casados entre 1549 y 1905 y los difuntos entre 1549 y 1903 en la iglesia Santa María de Llovera (Otañes) y las fundaciones entre 1702 y 1955 en la iglesia San Julián de Santullán.

Como ha explicado en Castro Punto Radio Antonio Arribas, de esta manera, todos los libros “se llevan a un lugar seguro en el que se mantienen con todas las garantías, ya que, todos aquellos que quieran consultarlos, lo harán a través de imágenes o microfilms y no los manipularán, como sucedía en las parroquias”.

Según ha manifestado, algunos de esos documentos, han llegado al archivo “en muy malas condiciones, siendo necesario desinfectarlos y darlos algún tratamiento contra la humedad”. Todo, con el fin de conservar una información “que cuenta la historia de cada pueblo y tienen un gran valor histórico, sentimental y de fe”.