LOS TRABAJADORES DEL CASTROBUS VUELVEN A DENUNCIAR “EL DEPLORABLE SERVICIO DE TRANSPORTE, RESPONSABILIDAD ÚNICA DE LA EMPRESA ADJUDICATARIA”

PARA EL SCAT, LA UTE LIDERADA POR ALSA “MANTIENE UN PULSO CON LA CORPORACIÓN MUNICIPAL CON A LA CIUDADANÍA, SIENDO SUS TRABAJADORES REHENES”

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El Sindicato Cántabro de Asalariados del Transporte (SCAT) ha vuelto a denunciar, en nota de prensa, “los incumplimientos de la empresa adjudicataria del Castro Bus, que lo pagan usuarios y trabajadores”, por lo que “son necesarias medidas urgentes”.

“La actual situación de desperfectos, desgastes y deterioros en los vehículos de la empresa adjudicataria que prestan servicio en el transporte urbano municipal de Castro Urdiales muestran la evidencia de no estar en condiciones para prestar un servicio público adecuado y digno”, indica el SCAT, “tanto para usuarios, como especialmente para los trabajadores, que son los que día a día, durante toda su jornada laboral los sufren y padecen, que en determinados casos, han dado lugar a bajas por incapacidad laboral”.

Para este sindicato, “los vehículos debieran haber sido sustituidos por otros nuevos a comienzos de la adjudicación del contrato de servicio del transporte municipal por imperativo del pliego de condiciones de la adjudicación. Datan de los años 2003/2004, tienen casi 20 años de actividad en Castro Urdiales, con todo lo que ello conlleva de desgastes de todo tipo”, como son los siguientes:

  • Suspensión de los vehículos: elemento que tiene como objeto conciliar el confort y la estabilidad en la conducción de un vehículo y al mismo tiempo proteger al bastidor y a las piezas de este para que no transmitan los golpes de terrenos accidentados (en Castro Urdiales existen numerosos badenes y circunstancias de rodadura irregulares).
  • Desgaste de los amortiguadores: elementos del vehículo que tienen como misión controlar el movimiento excesivo de la carrocería y las llantas, reducen el rebote, la inclinación y el balanceo del vehículo, así como la inclinación al frenar y el descenso al acelerar.
  • Desgaste de los silemblock: elementos que tienen como misión reducir las vibraciones dentro del vehículo.
  • Desgaste en los mecanismos de los asientos del conductor: están muy deteriorados los mecanismos de suspensión neumática, de apoyo lumbar, de deslizamiento, etc., funcional mal o no funcionan.

En conjunto, “todos estos elementos de los vehículos (y otros más), con todas estas incidencias, desgastes y desperfectos implica que las vibraciones se multipliquen en los conductores, lo que, a la larga, puede tener efectos de naturaleza fisiológica y repercusiones psíquicas que provocan consecuencias negativas en la salud y bienestar de los trabajadores afectando al desarrollo normal de sus actividades cotidianas”.

Pero, para el SCAT, todo no acaba aquí: “además, entran gases del motor al habitáculo del conductor; en algún vehículo se tienen que soportar pitidos aguados durante la jornada de trabajo; cuando llueve entra agua dentro del vehículo, etc”.

“La solución a todo lo descrito”, recalca el sindicato, “es el motivo principal de las movilizaciones que los trabajadores de la empresa adjudicataria vienen desarrollando. Están defendiendo su salud e integridad física. Están defendiendo, que quienes tienen las obligación de hacer cumplir el contrato de adjudicación del servicio, obliguen a que se reparen adecuada e integralmente los vehículos, con plazos de ejecución concretos, tanto de los elementos en sustituir o reparar o como en el plazo de tiempo de ejecución, ya que la empresa adjudicataria vienen demostrando no querer poner vehículos nuevos; o directamente, resuelvan el contrato por incumplimiento de la empresa adjudicataria, y se contrate a una nueva empresa que haga el servicio subrogando en sus condiciones a los trabajadores del mismo mientras se licita un nuevo pliego de condiciones. No se pide nada que no disponga la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas”.

Concluye el SCAT señalando que “estando, aparentemente, toda la corporación municipal de acuerdo en resolver el contrato, entendemos que no debiera existir motivo alguno para no resolver el contrato de la actual empresa adjudicataria y proceder a lo manifestado con diligencia y urgencia. No es el caso ni el momento para críticas políticas, entre otras razones, porque los responsables de la situación del deplorable servicio de transporte es la empresa adjudicataria con su pulso a la corporación municipal y a la ciudadanía de Castro Urdiales que representa, siendo sus trabajadores rehenes. Ni es responsable el actual equipo de gobierno municipal, ni el anterior, ni el anterior del anterior”.