EL PERIODISTA SANTOÑÉS IÑIGO FERNANDEZ TRASLADA QUE “LOS VECINOS CREEN QUE SE HA ESPERADO A QUE PASE AGOSTO PARA CERRAR LA LOCALIDAD”

“EXISTE LA SENSACIÓN DE QUE HABÍA QUE HACER UN ESCARMIENTO CON ALGUIEN, COMO AVISO A NAVEGANTES, Y EN EL MUNICIPIO DE SANTOÑA ES FÁCIL”

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Iñigo Fernández es diputado del PP en el Parlamento de Cantabria, pero hoy hemos hablado con él, no en calidad de político, sino como periodista y vecino de Santoña tras la decisión del Gobierno de Cantabria de establecer un cordón sanitario en el municipio ante el aumento de contagios.

Con Fernández hemos conversado sobre las sensaciones y opiniones de los santoñeses acerca de estos últimos acontecimientos. Ha señalado que se respira “un clima de una tensión e indignación que no he conocido antes”.

Tuvo la oportunidad ayer de hablar con el consejero de Sanidad y “me dijo que tenían que tomar esta medida por razones sanitarias. Que el número de casos activos era alto (67), más de 500 por cada 100.000 habitantes; que habían detectado transmisiones hasta en cuarto grado y que eso era muy peligrosos, que estaban al borde de la trasmisión comunitaria y que se estaba empezando a extender a los municipios del entorno. Contado así, es normal que se cierre 14 días, pero en Santoña se hace una segunda lectura, también cierta y con su razones, y que se centra en el hecho de que esa ratio de 527 casos por cada 100.000 habitantes la habría si tomamos como referencia 11.700 empadronados en el municipio. Pero es que, en verano,  tenemos una población muy disparada y, a lo mejor, no estamos en esas cifras”.

Fernández ha recordado cómo “en junio en Cantabria hemos estado en cifras bajísimas de contagios. Santoña ha llegado a estar con cero casos. Con el veraneo, han llegado miles de personas a la región que tenían ilusión por disfrutar aquí. Es algo que nos viene muy bien para los negocios, pero la realidad es que Cantabria ha estado hasta arriba de gente este verano y eso es lo que ha vuelto a traer el virus”.

En Santoña “los vecinos están muy descontentos porque creen que no se ha establecido la suficiente vigilancia este verano, que se ha permitido mucho y ahora, de repente, el 1 de septiembre, cuando acaba el veraneo, se toma esta decisión. Todo el mundo tiene sus razones, pero entiendo la indignación de los vecinos”.

Además, “esta mañana me comentaban que hay 67 casos activos en un municipio donde en junio estábamos limpios, pero que con ese número de casos llevamos varios días porque la gran trasmisión se produjo en una fábrica de bonito. Parece ser que alguien lo tenía, hicieron una cena, se contagiaron varios de la fábrica y después más. Eso ya lleva varios días y la gente comenta que se ha esperado a que pase el mes de agosto. Ahora todo el mundo se marcha a sus casas y los que nos quedamos con el tomate somos nosotros”.

La gente “también recuerda todas esas prisas que había a finales de junio por abrir con el País Vasco, comunidad que después ha tenido unos niveles de contagio altísimo. Los santoñeses comentan que las mismas autoridades que ahora cierran el municipio, también podían haber acordado, hace 15 días, el cierre de la frontera con Euskadi cuando allí había más de 700 contagios diarios”.

Por otro lado, según Fernández, “hay también en Santoña una sensación de que el nuestro es un municipio donde es muy fácil hacer un cordón sanitario porque es una isla. Cierras el paso por dos puentes y ya no entra ni sale nadie. Hay esa sensación de victimismo, a lo mejor injusta, de que había que hacer un escarmiento con alguien y en Santoña era fácil. No digo que sea la verdad, pero sí una sensación muy extendida entre los santoñeses. Como un aviso a navegantes y que todo el mundo tome nota”.

Al cierre del municipio y a las limitaciones impuestas, entre ellas cierre de negocios de restauración, se suma “un tema emocional estos días. Aunque no iba a haber fiestas, es la Virgen del Puerto, por la que hay una devoción muy grande. Se iba a hacer una misa en el muelle con distancia de seguridad y con la presencia de la Virgen y todo esto se ha suspendido”.

Por último ha señalado que otra de las cosas que se cuestionan los vecinos es la decisión de mantener el inicio de las clases el 7 de septiembre. “La gente se pregunta si no era mejor retrasarlo al día 16 porque no tiene sentido tomar estas medidas restrictivas y que se mantenga el inicio de las clases donde considero que va a ser inevitable que haya contagios”.

Foto: El País.