EL PRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN DE COFRADÍAS CREE QUE LAS ADMINISTRACIONES DEBERÍAN IMPLICARSE EN SOLUCIONAR LA CRISIS DEL SECTOR PESQUERO EN CASTRO

CONSIDERA QUE "NO ES UNA CUESTIÓN TANTO DE DINERO, COMO DE PROMOCIONAR EL PUERTO PARA QUE VUELVA A HABER UNA VENTA POTENTE"

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El pasado lunes, a las 24:00 horas, se ponía fin a la costera del bonito, que ha arrojado cifras de subasta en las lonjas de Cantabria muy desiguales y que vuelve a dejar patente la crisis que atraviesa el sector de la pesca en Castro Urdiales.

Como cabía esperar, ha sido la Cofradía de Santoña la que más toneladas ha subastado (1.015), seguida de Colindres (690), Laredo (666), Santander (134), San Vicente de la Barquera (133), Castro (3) y Suances (2).

El presidente de la Federación de Cofradías de Cantabria, Miguel Fernández, ha aclarado que “en Santoña hay una flota muy potente y compradores muy fuertes, lo que hace que las ventas se centralicen bastante en este puerto”. Con respecto a Castro cree que “habría que estudiar qué está fallando e intentar hacer algo”. Considera que “quizá las administraciones, Ayuntamiento y Gobierno de Cantabria, deberían meter mano para que se mantenga una cofradía que tiene más de 100 años de historia y que, de lo contrario, se va a morir”.

Fernández tiene claro que “estamos a tiempo todavía de poner solución al problema, pero deben sentarse todas las partes implicadas y echar una mano”. Desde su punto de vista, no es tanto una cuestión de dinero o inversiones, sino de “promocionar el puerto y la cofradía para darle fuerza y tratar de que vuelva a haber una venta potente. Que los barcos se interesen por ir allí y dar facilidades también a los compradores”. Y es que, “si hay compradores habrá barcos y al revés, eso está claro”.

Ha defendido que “Castro tiene una historia, unas buenas instalaciones y su puerto está en un punto estratégico para poder vender”.

Ha insistido en la necesidad de “promocionar Castro en este sentido” y ha hecho alusión, del mismo modo, a la cantidad de grandes superficies comerciales con las que cuenta el municipio, “que incluso tiene una nave de Uvesco. Esas empresas tiran de la bola en las subastas, lo que fuerza a subir los precios y así los barcos se animan a venir también a vender”.

Otra idea que ha aportado es la de “dar un nombre concreto a la pesca de Castro, al margen de la de Pescalonja que compartimos todos”.

Al margen de este asunto, ha hecho una valoración positiva en general de la costera del bonito. “No ha sido la excepcionalidad del año pasado que fue para recordar, pero podemos decir que ha sido buena porque ha pescado todo el mundo. Para los barcos pequeños, que vienen de una costera de verdel raquítica y una crisis bastante fuerte, el bonito ha aliviado un poco”.