EL ALCALDE DE OTAÑES AFIRMA QUE, SI SE DERRIBA LA PRESA DEL RÍO CABRERA, “DENTRO DE 20 AÑOS ESTARÁ TODO LLENO DE JAROS PORQUE NO SE VA MANTENER”

LA JUNTA SE HA PUESTO EN CONTACTO CON VARIAS ADMINISTRACIONES "PARA TRATAR DE EVITARLO" Y, DE NO SER ASÍ, "NOS PONDREMOS ALLÍ LOS PRIMEROS"

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La Junta Vecinal de Otañes y los vecinos del pueblo están indignados por la decisión de la Dirección General del Agua, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, de ordenar la demolición de la presa del pozo del río Cabrera, en Otañes. En concreto, la que se encuentra a 100 metros detrás de la iglesia.

El alcalde pedáneo, Jorge Cuevas, ha explicado en Castro Punto Radio que “se trata de una construcción de piedra, que parece natural y que se ejecutó en su momento para llevar agua a unos molino que había en la zona. Hablando con los vecinos, comentan que, al menos, tiene 125 años”.

Con el tiempo, “se ha convertido en un enclave de lo mejor que tenemos en el pueblo, todos lo cuidamos mucho, se mantiene muy limpio y es punto de encuentro de vecinos y visitantes”.

Fue el pasado miércoles “cuando me llamó una chica de la empresa Tragsa y me preguntó que dónde quería que depositaran las piedras porque son muy bonitas. No sabía de qué me estaba hablando hasta que me comentó que son las de la cascada. Me quedé perplejo porque no habíamos recibido ninguna comunicación previa por parte de Confederación Hidrográfica. Qué menos para poder alegar”.

El argumento que se esgrime para derribar esta construcción “es que la concesión de aquellos molino caducó y que las especies que habitan el río no pueden salvar ese salto de agua para ir hacia arriba”. No obstante, “yo creo que ésa es una excusa y que la finalidad real es eliminar cualquier construcción de la mano del hombre en el cauce del río”.

Y es que, “de crío, yo he conocido truchas y anguilas más arriba de esa zona. Por tanto, pasan. Ahora se ven menos, pero porque no hay”.

Cuevas ha calificado la situación de “inaudita” y ha defendido que “está mejor ahora que si se deja una rampa en el río. Si se hace eso, dentro de 20 años estará todo lleno de jaros porque no se va a mantener y ya no tendrá intereses para los ciudadanos”.

Por eso, “desde la Junta pedimos que se tengan en cuenta otras alternativas. Si dicen que deben pasar hacia arriba los peces y que ahora no pueden, es posible ejecutar un canal en un lateral con una pendiente mínima. Hay alternativas antes de destruir una zona que parece natural y que es importante para el pueblo”.

En este sentido, “llevo unos días manteniendo varias conversaciones para tratar de evitarlo”. Ha hablado con Confederación, con la delegada del Gobierno en Cantabria, con el Ayuntamiento… Confía en que la situación se pueda reconducir pero, de no ser así “seremos los primeros que nos pondremos en la zona para tratar de evitar el derribo”, como han anunciado que harán muchos de los vecinos.

Ciudadanos que no entienden tampoco “porque toman esta decisión y, sin embargo, no limpian el río, que es lo más importante”.