ENCUENTRO/UZTARKETA PIDE QUE “LA CLASE POLÍTICA SE PONGA A TRABAJAR” EN SOLUCIONAR LAS INUNDACIONES CUANDO LLUEVE INTENSAMENTE

FERNANDO PEÑA LAMENTA QUE "EL SÁBADO SE VOLVÍA A PRODUCIR EL ENÉSIMO ESPERPENTO EN CASTRO"

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Tras las inundaciones que se produjeron el sábado en varios puntos del casco urbano, la formación política Encuentro/Uztarketa ha pedido “que se ponga solución definitiva a un problema que no es nuevo y que se viene arrastrando desde hace muchos años sin que ningún gobierno, en diferentes legislaturas, haya acometido en condiciones unas obras que tampoco son de mucha envergadura”. Así lo ha señalado en Castro Punto Radio Fernando Peña, integrante de Encuentro/Uztarketa.

Ha recordado cómo en mayo de 2018, comenzaron las obras de recogida de aguas pluviales en las calles Venancio Bosco y Bajada del Chorrillo. Mientras se estaban realizando, y siendo Peña miembro de Podemos, “pusimos en manos del Ayuntamiento un vídeo que mostraba claramente que los imbornales que se habían instalado eran muy raquíticos para canalizar una avalancha mediana de agua. No digamos ya una grande”. Ha lamentado que “nadie hizo caso  y han sido suficientes 18 litros por metro cuadrado para dejar en evidencia a quien proyectó la obra y a quien no escuchó las objeciones”.

La inundación “cotidiana” de la rotonda de San Francisco y la calle Santander “proviene de las escorrentías de las calles Venancio Bosco y Bajada del Chorrillo. Y se producen porque las obras en ellas están mal diseñadas y peor ejecutadas. Se licitaron en 179.386 euros y se adjudicaron en 109.021, es decir, un 39 % más baratas. Lo habitual en esa ciudad. Así resultan después”.

Ha añadido Peña que “los imbornales son raquíticos y totalmente insuficientes para recoger la mayor parte del agua. 3. Las tuberías de recogida tienen una sección de 315 mm, de nuevo insuficientes para conducir el agua que recogen en una tromba”.

Con todo, “son necesarias dos rejillas transversales, de acera a acera y de, al menos, 30 centímetros de anchura, en la parte inferior de la calle Venancio Bosco y  en la calle bajada del Chorrillo, a la latirá de la panadería”.

Finalmente, “hay que considerar que su desembocadura, en el tubo subterráneo del regato Aranzal, no sea la más adecuada. En una tromba de agua, dicho regato también habrá colmatado el tubo que lo conduce hasta el puente de tabla de la playa del Matadero y puede que no permita desaguar lo que baja de Venancio Bosco y Bajada del Chorrillo”.

Por otro lado, en cuanto a las inundaciones en la zona del Peru Zaballa, “el Gobierno autonómico prometió en 2016 que acometería las obras necesarias para controlar las avenidas de agua en la calle Silvestre Ochoa y en el polideportivo. Seis años después, continuamos esperando”.

Según Acuerdo/Uztarketa “el sábado se volvía a producir el enésimo esperpento de Castro inundado en los lugares recurrentes: N-634 a la altura de la gasolinera de Brazomar, rotonda de la gasolinera de San Francisco, calle Santander, calle Silvestre Ochoa, polideportivo Peru Zaballa… Además, también se ha tenido que rescatar a los ocupantes del ascensor de Santa Catalina, que iba a ser invulnerable después de las últimas obras; se han inundado las ruinas romanas del Ágora y ha sido necesario abrir el paraguas en el interior del polideportivo Peru Zaballa, ése que estuvo año y medio en obras”.

En todos los lugares mencionados “es preciso acometer obras para eliminar estos contratiempos periódicos. Para más inri, no son obras especialmente complicadas desde el punto de vista técnico ni requieren mucha inversión. La balsa que se forma en la N634, a la altura de la gasolinera de Brazomar, no es muy difícil de eliminar. La carretera está más alta que el nivel del río, incluso en pleamar. Por tanto, no sería muy difícil facilitar que el agua que siempre se embalsa llegara al río si tuviera un aliviadero lo suficientemente grande y siempre limpio. No como, desgraciadamente, ocurre con los imbornales de esa zona”.

Peña ha lamentado que “nuestras propuestas, una vez más, caerán en saco roto. Igual que sabemos que esas zonas se inundarán una y otra vez hasta que se realicen las obras adecuadas para la resolución del problema. La solución para porque la clase política se ponga a trabajar y exija también al Gobierno la parte que les compete. Mientras tanto, las consecuencias las seguiremos pagando los ciudadanos”.