EL FORTÍN DE LA RASA, EN MONTEALEGRE, ES “UN CASO ÚNICO Y EXCEPCIONAL” ENTRE LOS VESTIGIOS DE LA GUERRA CIVIL EN CANTABRIA

EL ARQUEÓLOGO JOSÉ ÁNGEL HIERRO EXPLICA LA HISTORIA Y CARACTERÍSTICAS DE LA ESTRUCTURA QUE DOMINABA LOS VALLES DE SÁMANO Y GURIEZO

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El fortín de La Rasa, situado en una finca ganadera del barrio samaniego de Montealegre, es una estructura defensiva construida por el ejército republicano en 1937 y formaba parte de la denominada Línea del Agüera, un conjunto de fortificaciones y elementos de contención en el frente oriental de la entonces provincia de Santander.

El arqueólogo e historiador cántabro José Ángel Hierro Gárate lo identificó hace unos años a través de un cartel de propaganda del bando nacional en la Guerra Civil, obra del dibujante Carlos Sáenz de Tejada, en el que se aprecia el interior del recinto.

Hierro Gárate explicaba en Castro Punto Radio que, durante el conflicto, la zona oriental de la región fue dotada de “muchos kilómetros de crestas fortificadas. Desde Castro-Alén hasta las faldas de Cerredo se instalaron  trincheras, refugios y nidos de ametralladoras”.

El fortín o galería de tiradores de La Rasa tiene forma de media luna. Mide 25 metros, está hecho de hormigón y semiexcavado en la roca. Disponía de dos troneras para ametralladoras y otras auxiliares para fusilería. Cuenta con una sección poligonal con aristas “para dificultar al enemigo hacer blanco en su interior”. Su ubicación estratégica, en una zona intermedia del puerto de La Granja, controlaba todo Sámano y su conexión con Guriezo sobre “el único paso abierto para tráfico rodado que existía entre ambos valles”. Fue abandonado cuando las tropas republicanas que defendían la zona recibieron la orden de retirarse a la línea del Asón.

José Ángel Hierro explicaba que este tipo de estructuras es “relativamente frecuente en esta zona de Cantabria. Pero por su tamaño, por su sección poligonal y por el hormigón, es un caso único y excepcional”. A nuestro invitado no le consta que haya habido alguna intervención autorizada, ni tampoco “si ha sido visitado por los detectoristas (buscadores de metales con detectores), algo prohibido en los yacimientos arqueológicos, pero ocurre y tenemos que vivir con ello”.

Según indicaba, toda la Línea del Agüera “estaría seriamente amenazada por el proyecto eólico Maya”. Sus elementos “corren el riesgo de desaparecer sin que nadie se entere”. La manera de preservar el fortín de La Rasa es “incluirlo en los inventarios de patrimonio de Cantabria y del municipio a través del plan general”. En los últimos años se ha cerrado con una puerta y cemento para utilizarse como aprisco para las ovejas.

Hierro Gárate ha destacado que Castro Urdiales es un municipio “especialmente rico en vestigios de la Guerra Civil. Aquí hubo un frente que permaneció durante dos meses y se fortificó mucho, incluidas las estructuras de costa”. Hacía alusión a la triple línea de trincheras y nidos de ametralladoras que rodean al Cargadero de Dícido y los localizados en Islares y Otañes entre otros. Tenemos, añadía, “los ejemplos más numerosos y mejor conservados de la región”.

A continuación ofrecemos imágenes de archivo del fortín y el cartel con el dibujo de Carlos Sáenz de Tejada.