LA PANDEMIA HACE IMPOSIBLE QUE LOS NIÑOS SAHARAUIS Y BIELORRUSOS PUEDAN VENIR A CASTRO EN VERANO

DESDE CANTABRIA POR EL SAHARA Y ACOBI TRASLADAN SU PREOCUPACIÓN POR LA SITUACIÓN DE ESTOS MENORES EN SUS PAÍSES

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La pandemia del Coronavirus ha hecho imposible que las ONG Cantabria por el Sáhara y Acobi puedan traer este año a niños saharauis y bielorrusos a pasar parte del verano en Castro.

La castreña Charo Garitacelaya, integrante de Cantabria por el Sahara, ha explicado a Castro Punto Radio que, “en este momento, los campamentos de refugiados están totalmente cerrados y la gente confinada. Se encuentran en tierra Argelina y en Tinduf, que es la ciudad más cercana, se han detectado ya nueve casos de coronavirus. Por tanto, los niños y sus familias están sitiados e incluso estamos teniendo problemas porque no les llegan ni alimentos”.

Garitacelaya se ha mostrado preocupada porque “están bajo mínimos y, como entre el virus allí, la situación va a ser muy crítica. Aquí en España nos dicen que nos lavemos las manos, pero allí, ¿cómo lo hacen si no tienen ni agua?. Sabemos que se ha hecho una campaña por los campamentos explicando qué es este virus, pero la gente está confinada en tiendas. Cuando empiecen a subir las temperaturas, a ver quién aguanta debajo de una lona”.

Los niños no podrán venir a Castro este año, pero los castreños integrantes de Cantabria por el Sahara siguen trabajando para hacer llegar a estos campamentos de refugiados medicación y alimentos. “La Media Luna Roja saharaui, que lleva sanidad allí, nos ha pedido ayuda porque no tienen ni ibuprofeno.  Estamos reuniendo fondos de subvenciones que tenemos, cuotas de socios y recaudaciones de eventos solidarios que hemos organizado. Dinero que destinamos a la estancia de los niños en Castro pero que en esta ocasión, será para mandar medicinas y alimentos que, después, llegarán cuando lleguen porque también hay miedo a que pueda entrar algo”.

Tampoco la ONG Acobi podrá traer este verano a Castro a los niños bielorrusos que son acogidos por varias familias. Como ha detallado en esta emisora Irene Cubero, integrante del colectivo, “el pasado 2 de marzo, antes de que se cerrara todo, ya nos comunicaron, desde varios organismos de Bielorrusia, que no iban a poder venir a no ser que mejorara la situación. Al principio le pusimos ilusión y seguimos avanzando con los papeles por si acaso, pero enseguida nos dimos cuenta, por cómo se iba desarrollando todo, que iba a ser imposible”.

Cubero ha reconocido que “ha sido un disgusto para todos los miembros de la asociación”, que están viviendo todo esto con “tristeza y miedo también por cómo están allí y cómo se está llevando la crisis. Hablan de unos 22.000 infectados y 130 muertos, pero no se sabe muy bien. Viven prácticamente con normalidad, van al colegio y salen a la calle sin restricciones, aunque usando mascarilla y han celebrado el pasado día 9 el Desfile Militar de la Victoria. El presidente del país ha llegado a decir que esto es una psicosis y los niños con los que hemos podido hablar afirman que allí no hay virus”. Con todo, “estamos preocupados porque no son consciente, por ejemplo, de la situación que estamos pasando en España. Como el virus afecte de forma fuerte allí, será complicado. Diles que se laven las manos cuando muchos no tienen ni agua”.

Desde Acobi esperarán a la evolución de los acontecimientos para ver si es posible traer a los niños en Navidad, segundo periodo en el que visitan Castro tras el verano.

Imagen de archivo de una visita de niños del Sahara al Ayuntamiento el verano pasado.