UN AÑO Y NUEVE MESES DE PRISIÓN A UNA MUJER QUE ATRACÓ UN BAR DE CASTRO EMBOZADA CON UNA MEDIA

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Juzgados Santander

8 JULIO 2015 /

La titular del Juzgado de lo Penal nº 3 de Santander ha condenado a una mujer, M.C.B.P., de 36 años de edad, a un año y ocho meses de prisión por el atraco que perpetró en un bar de la calle Silvestre Ochoa de Castro Urdiales el 16 de noviembre de 2008.

La mujer actuó junto a un hombre, que no ha sido juzgado porque ha fallecido.

Ambos entraron en el establecimiento embozados con una media portando sendos cuchillos de cocina de grandes dimensiones. Tras amenazar a la camarera que se encontraba sola en el interior del bar porque acaba de cerrar el establecimiento, la ataron de pies y manos con cinta de embalar e introdujeron un calcetín en su boca, tirándola después al suelo.

Entonces, el hombre y la mujer procedieron a sustraer la recaudación de la caja, del teléfono y de la máquina tragaperras, y después huyeron.

En su sentencia, la juez subraya la credibilidad del testimonio de la víctima, quien en todo momento ha sostenido que les conocía con anterioridad, incluso se lo dijo a ellos durante el atraco.

La mujer explicó que eran “clientes habituales” y aunque llevaban la cara medio tapada con las medias “se les distinguía bastante, y se les veía”, señala la sentencia, que pone el acento en la melena rubia de la mujer, que era visible.

Así, la magistrada, que destaca la “contundencia, certeza y seguridad” del testimonio de la víctima durante el juicio, concluye por declarar probado que ambas personas cometieron un delito de robo con intimidación con uso de instrumento peligroso.

Además, aplica la agravante de disfraz por el empleo de las medias para cubrir su rostro “aun cuando aquellas no hayan impedido su identificación”, al tiempo que reconoce la atenuante de dilaciones indebidas por el tiempo en que el procedimiento ha estado paralizado.

Junto a la pena de prisión de un año y nueve meses, la acusada deberá indemnizar con 1.000 euros a la camarera del bar en concepto de daños morales, así como 2.391 euros a la propietaria del establecimiento por los deterioros en el local, la máquina recreativa y el teléfono.