UNA VEZ TERMINADO EL ESTUDIO ARQUEOLÓGICO DE LA MURALLA MEDIEVAL DE SANTA MARÍA, EL PROYECTO DE RECUPERACIÓN SIGUE SU CURSO

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27 DICIEMBRE 2018 /

En abril del pasado año 2017, el Ayuntamiento de Castro encargaba la redacción de un estudio para recuperar los restos del denominado Palacio del Rey y el tramo de la muralla medieval que se encuentra en el cerro de Santa María, en la zona oeste de la iglesia.

Tras realizarse, el año pasado, un estudio de campo de los 40 metros de muralla y del tramo del conocido como Palacio del Rey que se conservan, la zona ha sido objeto, recientemente, de varios sondeos arqueológicos y estudios para comprobar en qué condiciones se encuentran esos restos y hacer un diagnóstico en base al cual trabajar después en la recuperación de ese entorno.

Como ha detallado en Castro Punto Radio Javier Marcos, uno de los arqueólogos encargados del trabajo de campo, “hemos comprobado que, de esos 40 metros de muralla, los primeros son los restos de la parte trasera del Palacio del Rey, de finales de la Edad Media. La muralla en sí tiene dos fases: la primera la enmarcamos en el siglo XIII, en el origen del fuero de la villa y luego está recrecida en la Edad Moderna, hacia el XVI-XVII”.

Durante la época moderna, “había casas adosadas que aprovechaban como trasera de las viviendas la propia muralla y, por desgracia, está todo revuelto”. De hecho, durante la cata, en la que se ha alcanzado una profundidad de 2,75 metros, se ha comprobado que “las construcciones llegaban hasta la roca y hemos encontrado materiales de los derrubios de casas. Sí hemos hallado cerámicas medievales, pero todo mezclado con materiales del XVIII y XIX. Creíamos que íbamos a encontrar, a pie de muro, un suelo intacto y no ha sido así. Los terrenos no están consolidados y es tierra fina que enseguida se derrumba”.

Una vez realizados estos estudios, las conclusiones se entregarán a la arquitecta del proyecto de recuperación, que las tendrá en cuenta a la hora diseñar las actuaciones a llevar a cabo en la zona.

Para Marcos, el proyecto de restauración “es interesante porque, una zona degradada donde verter y echar lo que no queremos, se va a recuperar para que los ciudadanos puedan disfrutar de un espacio con elevado valor arqueológico y patrimonial. Ahora mismo no se percibe. Parece una tapia y, sin embargo, es una muestra de arquitectura medieval”.

La labor de los arqueólogos a pie de muralla ha terminado. Ahora dedicarán un tiempo a “estudiar todos los materiales aparecidos. Después, la normativa autonómica obliga a entregarlos al Museo de Arqueología”.